¿Será posible?…


…esta fue una pregunta que me hice en 2016, cuando escuché por primera vez sobre la noticia acerca de la gran isla de plástico que existe en el océano pacífico.

Fue entonces que decidí comenzar a registrar en mi celular aquellos temas inherentes a la forma de vivir del ser humano y tratar de hacer una comparativa con la forma de vida de los otros seres vivos de este planeta…sí esos, nuestros vecinos.

En este artículo hacemos un análisis ligero para comparar la fuerza del planeta tierra y la fuerza del ser humano, tanto la física, como la “presuntamente” llamada intelectual. Concluyendo así en responder a la pregunta planteada

¿El ser humano puede destruir el planeta tierra?

Que suban al ring los contrincantes!!!

!!!Los contrincantes lucharán a tres caídas, sin límite de tiempo!!! Y aquí veremos quien es el vencedor al final de estos tres episodios:

Round 1: Mas sabe el diablo por viejo… que por diablo

De acuerdo con el portal biodiversidad mexicana, la tierra tiene alrededor de 4,600 millones de años de antigüedad. Así mismo, un estudio del portal Astrobiology de la universidad de Cambridge, estima que la vida del planeta, con las condiciones suficientes de atmósfera para soportar la vida, será de 1,600 millones de años más; transcurrido este tiempo, la biosfera comenzará a destruirse por completo.

Cabe destacar que llegada esta edad del planeta, la investigación establece que existirá vida solo de plantas del tipo C4, por lo que esta por demás imaginar al ser humano circundando la tierra en esos tiempos.

Plantas Crasulaceas de mínima fotorrespiración (C4 y CAM), Guyon Morée,

Por el otro lado, tenemos al ser humano, tal cual como somos ahora, el cual está clasificado por la paleo-antropología como Homo sapiens sapiens y cuya antigüedad, se estima inició, hace aproximadamente 200 mil años. 

Poniendo estas dos edades en perspectiva (el planeta tierra y el hombre), se hace evidente que la tierra, como la conocemos hoy, ha visto pasar infinidad de cosas sobre su superficie en comparación con el ser humano. 

Si tomamos como referente la serie de televisión de Carl Sagan “Cosmos” de 2014, aquí se proyecta la edad del universo en un año calendario, donde el planeta tierra nació el 14 de septiembre (hace 3,200 millones de años), mientras que el antecesor más directo del hombre aparece el 31 de diciembre a las 22:30 horas (aproximadamente hace 4 millones de años) y finalmente, nuestra historia reciente se resume a los últimos 10 segundos de la historia del calendario del universo; es decir, si el planeta tierra tiene una antigüedad de 77 días, los seres humanos actuales llevamos viviendo en el planeta, apenas los últimos 10 segundos (aproximadamente 4,820 años), lo que es apenas el 0.00015% de la edad del planeta).

Calendario cósmico del universo

Visto de otra forma, es como entrar al cine a ver la película de Titanic de Steven Spilberg de 1998, cuya duración fue de 195 minutos, y tras 1.7 segundos de verla, salir de la sala y querer opinar sobre esta. Si a esto le añadimos tres especies actuales y comunes en nuestra vida: Un perro, una ballena y un cocodrilo. La pregunta es

¿Que tanto han visto ellos de la película del planeta tierra?

Comenzando con el perro, según el portal ABC, estos llevan 18,000 años en el planeta tierra; es decir, les ha tocado ver 6.5 segundos de la película. Por su parte, las ballenas llevan aquí 50 millones de años, lo que equivale a 3 minutos de la película. Y finalmente tenemos al cocodrilo, citado muchas veces como un dinosaurio viviente, cuya experiencia en este planeta tierra es de 65 millones de años, lo que se traduce en 4 minutos de la película.

Con base en lo anterior, planteó el siguiente cuestionamiento: 

¿Con qué argumento, de tiempo, los seres humanos nos jactamos de decir: “nuestro planeta”?


Si nos basamos en nuestras propias “reglas de propiedad”, este planeta le pertenece a todas las especies, que por decirlo así, llevan en la sala de cine más tiempo que los seres humanos, y el hombre es el invasor!!!. Y es este el que debería acoplarse a la forma de vida de los vecinos que ya estaban aquí cuando llegaron. Vean el video que aquí les dejo:

Man – By Steve Cutts

¿Qué piensas al respecto? Para ti, ¿Quién ganó este round?

Round 2: Inteligencia de la naturaleza VS Inteligencia humana  

En 2017 tuve la fortuna de leer un libro que les recomiendo, Fuera de Serie (Outliers) de Malcom Gladwell, en este se habla de Christopher Langan, considerado por muchos como el hombre más inteligente de los Estados Unidos, cuyo coeficiente intelectual asciende a 195 puntos (Albert Einstein tenía 150), sin embargo y pese a tal IQ, fue incapaz de integrarse a la sociedad de forma normal como la mayoría de los seres humanos; y me surgió la pregunta ¿que es la inteligencia? (ya trataremos ese tema en otra ocasión). 

Dejando atrás el caso de Langan; en la mayoría de los seres humanos radica el gen de la supervivencia, al igual que en el resto de los seres vivos del planeta. No obstante, en nosotros existe una minúscula pero sustancial diferencia: La conciencia de nuestra existencia. Y es aquí donde radica, como suelo decir, la bendita maldición del hombre.


Y es esta pequeña diferencia,

respecto al resto de los seres vivos del planeta,

lo que nos coloca en la delgada línea entre

el dejar que suceda y el hacer que suceda.

La conciencia del hombre

Es evidente que el ser humano optó por el “hacer que suceda”; es decir, que a partir de su auto-conciencia e “inteligencia” se diferenció del resto de los seres vivos y se colocó sobrenaturalmente en la cima de la pirámide. Llevando con esto a un desequilibrio paulatino en el planeta, comenzando tal vez con el descubrimiento del fuego, la agricultura, la metalurgia, la alquimia y hasta nuestros tiempos con el vapor, la electricidad, la energía nuclear y hoy día con la inteligencia artificial, la nanotecnología y la biotecnología. Aquí les dejo otro video de Steve Cutts:

Sociedad de consumo

Ante todo lo anterior, podemos decir que el ser humano ha creado todo lo que su capacidad intelectual le ha permitido; la gran mayoría a costa del resto de los seres vivos del planeta. Y no conforme con esto, el nivel de codicia humana extrema, le ha llevado a tener todo esto a costa, incluso, de otros seres humanos. ¿Donde podemos ver esto?:


¿Como es posible que en una misma ciudad

podamos encontrar a una familia durmiendo

bajo un puente, mientras sobre la avenida

circula un automóvil bañado en oro?

Acumulación extrema…

¿Que otro animal de este planeta hace esto?.

Automóviles bañados en Oro 

En la otra cara de la moneda está el planeta tierra y los seres vivos que aquí radican. En cuanto a la “inteligencia” de la tierra y su naturaleza podemos decir que lo suyo, es la paciencia.

Algunos ejemplos de esto son los continentes, los cuales comenzaron a tomar la posición que hoy tienen hace aproximadamente 175 millones de años, la formación del río Amazonas inició hace más de 9 millones de años, la formación del Gran Cañón del Colorado le tomo 70 millones de años y el volcán Popocatépetl data de hace más de 730 mil años. Por su parte a la naturaleza viviente le tomo 22 millones de años desarrollar el colibrí que hoy conocemos, un elefante 60 millones de años, las hormigas y las plantas con flores 150 millones de años y 200 millones de años a las mariposas; y todas estas especies aún siguen evolucionando, claro, si no las extinguimos antes. 

Colibrí, cortesía de D. O. Romero (Toluca, Edo Mex)

Si comparamos esto, solo con la variable tiempo, podemos decir que el planeta tierra y su naturaleza son bastante perezosos… o dicho de mejor forma, se dan su tiempo. 

Sin embargo, si tomamos dos aspectos adicionales que son sustentabilidad e impacto ambiental negativo. Nos daremos cuenta que la gran mayoría de las cosas que crea el hombre no son sustentables y tienen un alto impacto ambiental negativo.

Algunos de estos ejemplos los podemos dar en dos aspectos cotidianos de la vida: un automóvil y un teléfono celular.


El automóvil contiene alrededor de 20,000 piezas las cuales más del 60% es plástico derivado del petróleo, cuya fabricación consume a su vez combustible, electricidad (y más combustibles para su generación), agua, eliminación de flora y fauna para las fábricas, etc. Otro 30% son aleaciones diversas de acero, cuya fabricación consume flora y fauna para la extracción del hierro y otros minerales, combustibles para su procesamiento, agua y muchos otros químicos nocivos en su mayoría. Y finalmente un 10% de otros materiales como vidrio, caucho, fibras textiles y piel. Ah! por cierto, el automóvil que se crea con todo lo anterior, tiene apenas una vida útil promedio de entre 10 y 20 años.


El otro ejemplo es un equipo celular compuesto en su mayoría de plásticos (derivados del petróleo) y materiales como magnesio, silicio, vidrio, cobre, oro, platino y litio. Materiales que la mayoría de estos requieren, para su extracción y tratamiento, de la eliminación de flora y fauna y grandes cantidades de agua utilizada y contaminada en los procesos de purificación de estos; sumemos a esto que la vida útil de un celular actual va de 1.5 a 2 años, antes que surja una nueva versión.

Dicho lo anterior, si criticamos a la naturaleza como lenta y perezosa, no podemos juzgarla como poco sustentable y con impacto ambiental negativo. Ya que se hace evidente que es esta lentitud de la naturaleza, la que permite a los seres vivos adaptarse a los cambios que se van presentando (dejar que suceda), y en caso de no hacerlo, perecer para dar paso a especies más adaptadas. En contraposición, los “inventos maravillosos” (sí!!!, es sarcasmo), del ser humano arrasan abruptamente con la flora y la fauna, contaminan el agua, el suelo y el aire y por si fuera poco, estos “inventos” se vuelven inservibles en el corto tiempo y su reintegración a la naturaleza es sumamente prolongada. Aquí les dejo otro video de las “grandiosas” maquinas que fabricamos:

Maquina “impresionante”

¿Comprendes ahora la diferencia entre dejar que suceda y hacer que suceda?

Y a pesar de todo esto nos hacemos llamar “seres inteligentes”, “seres superiores”, etc. 

¿Tú qué piensas al respecto?

Para ti, ¿Quién ganó este round? 

Round 3. Fuerza de la naturaleza VS Fuerza humana

El último aspecto a analizar es la fuerza, definida por el Diccionario de la Real Academia Española, como “vigor, robustez y capacidad para mover algo o a alguien que tenga peso o haga resistencia; como para levantar una piedra, tirar una barra, etc”.

Aquí la pregunta es
¿El ser humano tiene la fuerza para llevar (mover) el planeta tierra a la destrucción?

Comencemos por analizar al ser humano. Un hombre promedio es capaz de mover 45.65 kilogramos a lo largo de diez metros y hacer esto cada minuto. Si multiplicamos este peso por la población mundial (despreciando la edad y género) de 7,594 millones de habitantes al 2018, encontramos que juntos tenemos una capacidad para mover más de 347 millones de toneladas a lo largo de diez metros cada minuto.

Este peso es el equivalente a 47,534 torres Eiffel o a 60 pirámides de Keops; sin embargo esta fuerza equivale apenas al 0.035% del peso del témpano de hielo desprendido de la Antártida en 2017: Larsen C. En conclusión, la fuerza física del ser humano es finita e insignificante, en perspectiva.

Iceberg Larcen C, desprendiendose

No obstante a lo anterior, la fuerza real del hombre no radica en sus músculos; la fuerza más poderosa se encuentra sobre su hombros: su cerebro; y es aquí donde se hace la magia que nos hace tan especiales.

Se estima que en el año 3,500 a.C., el hombre invento la rueda, considerada una de las primeras herramientas que revolucionaron la vida del hombre. Más adelante, fue la pólvora, cuyos primeros relatos datan del año 142 d.C., en China con la dinastía Han. Más recientemente en el año 1712 se inventa la máquina de vapor, lo que permitió inicialmente el desarrollo de la minería, y tiempo después, el desarrollo ferroviario y naval, entre muchos otros. Y ya en el siglo XX, a través del famoso científico alemán Albert Einstein comienza el desarrollo de la energía nuclear, que daría paso en 1939 a la bomba atómica y para 1951, solo doce años después, se comienza a bosquejar el desarrollo de la bomba de hidrógeno, considerada hasta ahora, el artefacto termo – nuclear más violento y destructivo creado por el hombre.

Estimación de cabezas nucleares en el mundo https://www.armscontrol.org/factsheets/Nuclearweaponswhohaswhat

Al día de hoy, sumando todos los países del mundo que tiene arsenal nuclear, oficialmente se tiene un total de 13,885 armas nucleares. Según una investigación de The Telegraph, se estima que los arsenales estadounidenses y rusos combinados tienen un poder equivalente a 6,600 Megatones de TNT (trinitrotolueno), lo que equivale a 440,000 bombas de Hiroshima. Así mismo, se tiene identificada el arma nuclear más potente en la actualidad, se trata del sistema naval ruso Status-6 cuya potencia es de 100 megatones de TNT, a la cual, funcionarios estadounidenses la han denominado “el arma del Día del Juicio Final”. Se estima que la explosión resultante de la detonación de esta horrible munición causaría, además de energía destructiva, una gigantesca ola en forma de tsunami, acompañada por una lluvia radioactiva…¿Mucha energía, cierto?.

Ahora bien, si todas estas bombas fueran activadas alrededor del globo terráqueo, es un hecho que la destrucción sería colosal. Se estima que si la famosa bomba soviética del Zar fuera detonada en el centro de Nueva York, esta podría matar a 7.6 millones de personas y herir a otras 4.2 millones. No obstante, la peor afectación al planeta vendría después de forma invisible, a través de la radiactividad que se esparciría seguramente en todo el globo terráqueo. En el desastre nuclear de Chernóbil en 1986, se estima que debido a la explosión del reactor fallecieron menos de un centenar de personas, en tanto que fallecieron alrededor de 25,000 socorristas en la mitigación del siniestro y finalmente se habla de 600,000 personas que actualmente están bajo tratamiento médico especial debido a la exposición a la radiación nuclear expulsada al medio ambiente. 

Por el otro lado, está la fuerza de la naturaleza. Veamos la musculatura de esta y su arsenal en mano.

Para medir la fuerza de la erupción de un volcán se usa el índice de explosividad volcánica (IEV), cuya escala va del 0 al 8, basado en el volumen de material expulsado, la altura de la nube eruptiva y otras variables. En los últimos 10,000 años no se ha producido ninguna erupción con un IEV de valor 8. Pero si nos fijamos en las de IEV 7, entonces la ganadora es la erupción del volcán Tambora, en la isla indonesia de Sumbawa, en el año 1815, cuya fuerza de la explosión se estima equivalente a 60,000 bombas atómicas de Hiroshima; lo que equivale a 900 kilotones, o bien a apenas, 0.9 megatones de TNT (recordemos que el misil Ruso Status-6 es de 100 megatones).

No obstante, no adelanten juicios, que el planeta tierra tiene aún más para defenderse. 

En lo que respecta al viento y al agua, encontramos en los huracanes su principal y mejor combinación. Sabemos que los huracanes se miden por categorías del 1 al 5, establecida por los científicos Herbert Saffir y Robert Simpson. Siendo el nivel 5, el más poderoso por la velocidad de sus vientos y su consecuente capacidad destructiva. Un representante de este nivel fue el huracán Irma que impactó en las islas del caribe en 2017 y cuya potencia destructiva calculada por el experto en huracanes Kerry Emanuel, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, EE.UU, la estimó en 7 billones de Watts; o lo que es lo mismo 7,000 Giga Watts; convirtiendo dicha cantidad a energía nuclear, tenemos que el huracán Irma, clasificado como categoría 5, emitió una energía de 812 kilotones, o bien a apenas, 0.812 megatones de TNT (nuevamente, recordemos que el misil Ruso Status-6 es de 100 megatones).

Finalmente pasamos a la bien denominada madre tierra, gracias a la cual el ser humano se ha podido “desarrollar”… sí, esas comillas son sarcasmo otra vez. Como bien sabemos, la corteza terrestre está en constante movimiento, y este movimiento ocasiona uno de los fenómenos más complejos, impredecibles y “destructivos”; pongo el término destructivos entre comillas ya que estos afectan las construcciones y objetos que el ser humano a construido sobre la superficie. No obstante, si un terremoto sucediera en medio del Amazonas o de la Antártida, estoy seguro que a pocas personas les interesaría saber los daños que éste ocasionó. 

El terremoto más fuerte del que se tenga registro es el gran terremoto de Chile de 1960, cuya magnitud fue de 9.5. Pero ¿Cuánta energía emitió este terremoto?, de acuerdo con información del Servicio Sismológico Nacional, un terremoto de magnitud 7.0 equivaldría a aproximadamente mil bombas atómicas de Hiroshima, lo que equivale a 0.5 megatones de TNT; un terremoto de magnitud 8.0 equivaldría a aproximadamente 32 mil bombas (4.8 megatones de TNT) y finalmente un terremoto de magnitud 9.0 equivaldría a aproximadamente 1 millón de bombas atómicas de Hiroshima, lo que equivale a 150 megatones de TNT (el misil Ruso Status-6 tiene 100 megatones).

Comparando este último terremoto

con el arsenal nuclear actual que tiene el hombre

(6,600 megatones de TNT),

este tendría la capacidad para generar

mas de 40 terremotos de magnitud 9.0


Según el Centro Nacional de Información de Terremotos del USGS, Estados Unidos, actualmente detectan entre 12 mil y 14 mil sismos cada año (unos 50 por día) y muchos de estos de grandes magnitudes. 

Con base en lo anterior, es posible observar que la fuerza bruta del hombre ha alcanzado niveles equiparables con los fenómenos naturales más devastadores de la actualidad.

No obstante, como ya lo comenté, esta es solo la fuerza bruta del planeta tierra.

Fotografía coloreada de microscopio electrónico de viriones de viruela (https://www.abc.es/sociedad/20140813/abci-enfermedades-virus-letales-201408111741_1.html)

El planeta tiene aún bajo la manga sus mejores golpes:

los microorganismos. 

El planeta tierra ha sido por miles de años el hogar de millones de especies, y estas no siempre pueden coexistir. Este es el caso del hombre, que se ha topado con algunos microorganismos que, en verdad, lo han puesto a rezar. 

Si bien la mayoría de estos actualmente están controlados, estos no ha perdido sus dos capacidades principales: la capacidad de propagación y la letalidad para el hombre.

Tal es el caso del virus Variola, causante de la viruela, el cual se estima que a finales del siglo XVIII provocaba 400 mil muertes al año en Europa, misma que se cree, fue la causante de la desaparición de los Aztecas y los Incas (no encontré indicios científicos de esto).

Cabe destacar que actualmente solo Estados Unidos y Rusia conservan este virus, ante su posible utilización como arma biológica. Otro virus de cuidado es el virus de la influenza, el cual en 1918 surge de manera estacional y en la actualidad es capaz de causar hasta 500 mil muertes al año. El brote más mortífero fue el de 1918 llamado gripe española, el cual se estima asesinó a cerca de 50 millones de personas (7 veces más personas que detonar la bomba del Zar en el centro de Nueva York). 

Si bien, la mayoría de estos microorganismos han sido controlados, esto ha sido a través de medios artificiales, a través de productos de limpieza, desinfectantes, medicamentos,  vacunas, etc. Lo que significa que si estos medios de control llegasen a disminuir o desaparecer en su uso, los virus continuarán su avance, atacando nuevamente al ser humano y principalmente a los más débiles: Los enfermos, los niños y los adultos mayores. Y por si esto fuera poco, no hay que dejar de lado que, al igual que el resto de los seres vivos en la tierra, estos están en constante proceso de evolución. 

¿Qué piensas al respecto?

Para ti, ¿Quién ganó este round? 

Y los jueces dicen…

Tras estos tres rounds entre el plantea tierra y el ser humano, hemos podido observar que si bien este último lleva relativamente poco tiempo habitando el planeta, en muy poco tiempo ha logrado colocarse en la cúspide de la pirámide. 

Así mismo, ha creado para su comodidad (hacer que suceda), una infinidad de máquinas, dispositivos y artefactos cuya materia prima viene subsidiada por toda la biodiversidad existente y el mismo hombre. No conformes con esto, ha creado ideologías, idiomas, creencias y rituales que han distanciado a la misma especie humana. Cosa que ha dado pauta a crear armas para DEFENDERNOS DE NOSOTROS MISMOS!!!; y estamos dispuestos a destruir el único lugar donde podemos vivir y donde habitan millones de otras especies, con tal de “ganar”.

Punto de impacto asteroide Chicxulub (http://pcty.com.mx/museo-de-ciencias/)

Pese a lo anterior, y con base en lo que hemos analizado en este artículo. Aun y cuando el ser humano es increíblemente inteligente y con la capacidad de crear máquinas destructivas colosales. Estás, aun utilizándolas con fines bélicos, son incapaces de equiparar la energía que mueve este planeta y el mejor ejemplo es el asteroide Chicxulub que acabó con la vida de los dinosaurios y el cual se estima generó una energía equivalente a 10,000 veces todo el arsenal atómico del mundo actual, lo que equivale a 66 Teratones de TNT; es decir, 66 billones de toneladas de TNT.


Pfff…¿Y cuanto es eso?! Para poder dimensionar esta cantidad de TNT, basta compararlo con el iceberg Larcen-C, cuya masa se estima en 1 billón de toneladas. Ahora multiplica este iceberg por 66, después imagina que este es totalmente de TNT (trinitrotolueno) y finalmente hazlo estallar…CABUUUUMMMM!!!….


Bueno, pues con todo y eso,

el planeta continuó girando.

Así de fuerte es este planeta!!!.

Conclusión:

No!!!, no podemos destruir el Planeta Tierra!!!  

Para finalizar, no puedo dejar de resaltar y hacer conciencia, en que la forma de vida que llevamos llevará a la extinción a muchas especies del planeta, probablemente también incluidos nosotros.

Como dice el investigador norteamericano Sheldon Solomon, “quizás en el futuro, el fósil de un ser humano aparezca en el museo de las cucarachas”.

Pese a este inminente futuro es importante ser conscientes de esta realidad y centrar nuestros esfuerzos más en las vivencias, la convivencia y menos en las cosas materiales.


Para poder coexistir con el resto de la vida en el planeta deberemos hacer una gran cantidad de cambios y sacrificios respecto a la forma en la que vivimos hoy. Muchos de estos serán dolorosos, no obstante es un hecho que las nuevas generaciones se adaptarán mejor a estos.

Un primer cambio, fuerte pero sustancial, sería la vida sin energía eléctrica.

¿Imaginas el impacto que esto tendría? en otra ocasión hablaremos de ello

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